Crónicas de la China Chabolas de mucha altura
He dormido como un lirón y al levantarme he dejado en la ducha mi Jet-lag, esperando que lo retire el servicio de habitaciones pues yo ya no lo quiero para nada. Hoy hemos ido a dos visitas institucionales de las que quiero destacar la de esta mañana al Cyber Port, una isla dentro de la isla, o tal vez debería decir a una puerta dentro de otra puerta pues si Hong Kong es la puerta de entrada a Asia el Cyber Port puede ser tu puerta de entrada a Hong Kong. Se trata de un supercomplejo interactivo sede de 100 compañías y 10.000 profesionales TIC, donde todo está pensado para maximizar el rendimiento. En su forma externa el Cyber Port, situado al pie de algunas de las caprichosas y empinadas colinas locales, está formado por cuatro edificios inteligentes -de oficinas-, un hotel hi-tech de cinco estrellas, un completísimo complejo de entretenimiento y cuatro zonas residenciales. Parece que esta arquitectura, unida a unas infraestructuras dotadas de fibra óptica trabajando a 100 Mb, un centro de supercomputacion y una estructura operativa modular y altamente escalable deberían garantizar el buen funcionamiento de los proyectos y empresas que allí se ubican, pero aún hay más: el propio status de Hong Kong que lo convierte cultural y legalmente hablando, en una isla occidental en un mar oriental y el conocimiento que sus habitantes tienen de la idiosincrasia, costumbres, leyes y peligros del ‘mainland’ o China continental.
Una gran ciudad es siempre una ciudad de contrastes y Hong Kong en esto tampoco se queda atrás. Aquí viven un poco apretaditos. La densidad demográfica supera ampliamente los 40.000 hab/km² (en Kowloon) lo que hace que muchos de sus habitantes vivan hacinados o en chabolas flotantes en las aguas de Victoria Harbour. a escasos metros de los grandes, lujosos y modernos rascacielos. Pero no es oro todo lo que reluce, mezclados con los más modernos edificios de acero y cristal conviven cientos de rascacielos de otras épocas que son auténticas chabolas de altura, o mejor dicho chabolas en las alturas: ropa tendida, paredes desconchadas, trozos de uralita cubriendo una terraza... en fin chabolismo de auténtica altura
Acabo de llegar a
Tomás Cascante Kowloon Shangri-La Hotel, Hong Kong |