Crónicas de la China
Dia 2 /
Kong Kong 23,50h. Jueves 11 octubre 2007

Chabolas de mucha altura

He dormido como un lirón y al levantarme he dejado en la ducha mi Jet-lag, esperando que lo retire el servicio de habitaciones pues yo ya no lo quiero para nada.

Si en NY es fácil distinguir los taxis por su flamante color amarillo
, aquí no se han quedado atrás. Fíjate bien, aquí los taxis son todos iguales: un sedán Toyota fabricado al efecto, son rojos. No amarillos que es un buen color aposemático elegido por muchos bichos para hacerse notar, sino rojos como la China a la que pertenecen para que los veas bien, para evitar perder una carrera que aquí lo del business is business lo tienen muy arraigado.
Para acabar de distinguirse de otros taxis del mundo, en éstos la puerta se abre sola en cuanto te acercas, se paga en moneda propia: el dólar de Hong Kong y te llevan a donde les dices pero por la izquierda, eso sí, que rojos o no, lo del Imperio británico ha dejado mucha huella por aquí.  

Hoy hemos ido a dos visitas institucionales de las que quiero destacar la de esta mañana al Cyber Port, una isla dentro de la isla, o tal vez debería decir a una puerta dentro de otra puerta pues si Hong Kong es la puerta de entrada a Asia el Cyber Port puede ser tu puerta de entrada a Hong Kong.

Se trata de un supercomplejo interactivo sede de 100 compañías y 10.000 profesionales TIC, donde todo está pensado para maximizar el rendimiento. En su forma externa el Cyber Port, situado al pie de algunas de las caprichosas y empinadas colinas locales, está formado por cuatro edificios inteligentes -de oficinas-, un hotel hi-tech de cinco estrellas, un completísimo complejo de entretenimiento y cuatro zonas residenciales.

Parece que esta arquitectura, unida a unas infraestructuras dotadas de fibra óptica trabajando a 100 Mb, un centro de supercomputacion y una estructura operativa modular y altamente escalable deberían garantizar el buen funcionamiento de los proyectos y empresas que allí se ubican, pero aún hay más: el propio status de Hong Kong que lo convierte cultural y legalmente hablando, en una isla occidental en un mar oriental y el conocimiento que sus habitantes tienen de la idiosincrasia, costumbres, leyes y peligros del ‘mainland’ o China continental. 

 

Una gran ciudad es siempre una ciudad de contrastes y Hong Kong en esto tampoco se queda atrás. Aquí viven un poco apretaditos. La densidad demográfica supera ampliamente los 40.000 hab/km² (en Kowloon) lo que hace que muchos de sus habitantes vivan hacinados o en chabolas flotantes en las aguas de Victoria Harbour. a escasos metros de los grandes, lujosos y modernos rascacielos.

Pero no es oro todo lo que reluce, mezclados con los más modernos edificios de acero y cristal conviven cientos de rascacielos de otras épocas que son auténticas chabolas de altura, o mejor dicho chabolas en las alturas: ropa tendida, paredes desconchadas, trozos de uralita cubriendo una terraza... en fin chabolismo de auténtica altura

Lo que sí es oro es, este viaje. Lástima que deba haber un númerus clausus de asistentes… Pero nada !, que hay que ser más previsores e ir guardando plaza. En marzo del año próximo vamos a ir de nuevo a Boston y a San Francisco y para que el viaje sea más repartidito entre una y otra ciudad pararemos en Chicago que también allí hay mucho TIC o IT como a ellos les gusta llamar al tema. O sea que ve haciendo tu previsión. 

 

Acabo de llegar a la habitación. He ido al baño, estaba todo muy ordenado y no estaba el Jet-lag que he dejado esta mañana. .- Menos mal !, he pensado pero al entrar en la habitación allí me lo he encontrado, atravesado en la amplia cama como diciéndome ‘.-Anda échate e intenta dormir que de mi no te vas a librar tan fácilmente’ No le he hecho ni caso. He escrito esta crónica y creo que está empezando a entrarme el sueño. 

Bona nit ! 

 

Tomás Cascante

Kowloon Shangri-La Hotel, Hong Kong