Crónicas de la China
Dia 7 / Shanghai 1,07h. martes, 16 octubre 2007 (en realidad miércoles)
Trabajando como chinos

Desayuno y directos al Suzhou Industrial Park, la mayor apuesta conjunta de los gobiernos de China y Singapur a favor de la High Tech. Un parque tecnológico combinado con un nuevo estilo de vida en el que cada año se instalan 500 nuevas empresas. Denominada
Hace solo 5 años este vasto complejo era un paradisíaco paisaje de tierra y agua y no había ni rastro del medio millón de personas que hoy trabajan y viven en el parque. Lo del medio millón es hoy, porque para el 2010 piensan ser 1.200.000.
Instalados en el Suzhou Internacional Science Park y durante toda la mañana , cinco compañías nos han hablado de sus proyectos y sus metodologías y luego todos juntitos hemos comido en una muy productiva sesión de networking.
Yendo de aquí para allá me dedico a observar a los miembros del grupo. Nos movemos con aparente naturalidad pero en todos nosotros se observa constantemente la sorpresa. No exagero, realmente nos cuesta creer lo que estamos viendo. Salimos de Barcelona para ‘ir a la China’ y nos hemos encontrado con un Nuevo Mundo inmerso en el futuro, en la tecnología, la investigación, la planificación, la innovación, la inovación, la innovación…
Y es que no tiene nada que ver con el cliché que nos hemos formado a través del restaurante chino del barrio, del China Town de Londres, New York o Boston y de los bazares de todo a cien.
A veces me pregunto si esa imagen que tenemos en occidente no responde a una estrategia destinada a desviar la atención y que no nos fijemos en que la frasecita ‘trabajando como chinos’ ha cambiado su acepción y ahora se refiere a ese importantísimo sector de su población, creciente en progresión geométrica, que ya habla inglés, se doctora en sus propias universidades, se codea con la R+D+I y con el genoma y trabaja con un entusiasmo planificado y contagioso para que los otros mil doscientos y pico millones de personas que forman la gran república china tengan la oportunidad de entrar también en un futuro que algún día, tal vez no muy lejano va a comprometer el nuestro.
Por la tarde, de nuevo a la aventura de la autopista que en una hora y media nos ha traído hasta Shanghai. Bajar del autocar, checking express y ‘parriba’.
Acabo de tirarme en la cama de la Room 7604. Planta 76 del Gran Hyatt. A mis pies unas de las ciudades más sorprendente, cosmopolita, extravagante y bulliciosa que jamás he visto. Una ciudad occidental con un profundo sabor oriental.
Desde mañana hasta el viernes, entre entrevista y entrevista, espero poder dar una vuelta por el Pudong: especie de metrópoli del futuro. Cruzar el río hasta el Bund o ir al barrio francés.. y por supuesto dedicaré las últimas hora de cada tarde a descubrir bazares, regatear y comprar no imitaciones, sino “copias auténticas” como dicen ellos.
Good night
Y ya sabes. A trabajar no como chinos, sino como los chinos
Tomás Cascante
Gran Hyatt, Shanghai
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